domingo, 28 de agosto de 2011

3. ALLÍ ESTABA YO

Pues sí, mis primeros días en aquella casa que se convertiría en mi hogar fueron un pocos raros. El primero de todos me lo pasé durmiendo, 24h en una silla del salón, por fin estaba en un sitio seguro, confortable, que olía bien, yo veía como mi nueva dueña iba a mirarme, incluso escuché el comentario de él que decía "nos ha tocado un gato más feo, que le vamos a hacer". Llamarme feo a mí como se atrevía, ya le demostraría más adelante que no era nada feo, pero claro hay que entender que yo estaba sucio, tan sucio que mi pelaje no tenía brillo y parecía que tenía un tono parduzco o grisáceo, a saber el tiempo que no me aseaba. En unos días ya lucia un precioso pelaje rubio, con un pelo bastante sano y brillante, de las orejas se encargó mi hermanita desde el primer día, me las dejaba bien lustrosas. Yo seguía un poco receloso de la nueva familia, solía estar en otro saloncito, pensando en mis cosas, creía que aún no era el momento de estar dando mimos, todo llegará, de momento a penas me veían, hacía mi vida en la parte de arriba, eso sí para comer y dormir en la cama aparecía sin problemas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario