martes, 23 de agosto de 2011

2. Y LLEGUÉ A CASA

Bien, conseguí que me adoptaran en ese hogar, no fue tan difícil, resulta que eran amantes de animales, así que unos cuantos días más de llantos y lamentos y decidieron que me adoptarían, hubo un primer intento, me colé en la casa y sin permiso ninguno vi a lo lejos una maravillosa cama y no puede evitarlo ¡salté¡, esto no le hizo mucha gracia a mi futura "mami" así que volví un día más a la calle. En pocos días yo ya tenía resuelto un plan: me encontraron fueran de los límites de la urbanización, yo creo que se asustaron y pensaron que lo mejor sería que el veterinario me examinara y una vez hecho eso ¡adelante¡ a vivir como un "don gato". Aunque al principio mi adoptada hermanita se sintió presionada por mi presencia, yo como buen comunicador la calmé y comenzamos una relación de hermandad, más bien ella conmigo que hay que decirlo me aseaba que daba gusto, nunca tuvimos una pelea, ni siquiera unas palabras mal sonante, nos sobrellevábamos muy bien. Esa de arriba es mi hermanita Ckiky, estábamos en julio del 2001 y la vida nos guardaba aún muchas sorpresas. 

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